Martina
Cuento 33

Entrenando a lo Loco

Donde el Caballo de Ŋ se convierte en entrenador de footwork, Torreta enseña guardia de torre, y la Sombra da clases magistrales de cómo detectar trampas

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Martina se durmió con los nudillos doloridos y el cerebro lleno de jugadas. Don Kamo le había dicho: «Cinco semanas. Entrena como si cada día fuera la última ronda.» Y Taka le había dicho: «Si vomitas, es que estás entrenando bien. Si no vomitas, entrena más.» Martina no sabía si Taka hablaba en serio o era una de sus exageraciones. Probablemente ambas cosas.

Despertó en el Reino de las Sesenta y Cuatro Casillas, convertido ahora en un campo de entrenamiento de chess boxing.

🥊 ♟️ 🥊

El Caballo de Ŋ llevaba una camiseta que decía «COACH DE FOOTWORK» (escrito con marcador, la h estaba torcida) y un silbato colgado del cuello.

—¡Bienvenida al módulo de footwork! —relinchó—. El juego de pies es lo más importante del boxeo. Y del ajedrez. Y de la vida. Si no sabes mover los pies, no sabes mover nada.

—Tú saltas en L. A veces en Ŋ. No sé si eres el mejor ejemplo.

—Precisamente. Si yo puedo moverme como me muevo y aun así sobrevivir, imagínate tú con mi entrenamiento. Serás imparable. —El caballo dio un salto. Fue una L. Se le quedó mirando, incrédulo—. ¡He saltado en L! ¡Dos veces seguidas! ¡El footwork me está curando!

—Eso no es científicamente posible.

—En este reino, la ciencia es opcional.

Entrenamiento de juego de pies sobre el tablero
🥊 ♟️ 🥊

Torreta había instalado un ring de entrenamiento junto al carrito de empanadas. Los peones-rueda hacían de cuerdas (y se quejaban).

—Módulo de guardia —anunció Torreta—. La guardia en boxeo es como el enroque en ajedrez: proteges al rey mientras preparas el ataque. Agáchate. Brazos arriba. Codos pegados al cuerpo. Como una torre enrocada. Como yo. Las torres somos la guardia perfecta. Llevamos siglos practicando.

—Tú no boxeas —dijo Martina.

—No. Pero si boxeara, sería imbatible. Tengo forma de torre. ¿Has visto un puño pegar a una torre? La torre gana. Siempre. A menos que sea una torre de papel. Pero yo soy de piedra.

—Eres de piedra gris.

—Gris sólido. Mejor todavía.

🥊 ♟️ 🥊

El Alfil Exiliado se había autoproclamado «Director Técnico de Estrategia de Combate». Su módulo consistía en analizar partidas de chess boxing en un tablero portátil mientras comentaba con grandilocuencia.

—Observa esta posición —dijo, señalando un diagrama—. Las blancas acaban de recibir un uppercut. Pero en vez de defenderse en el boxeo, contraatacan en el ajedrez. Sacrifican un alfil. El rival se desconcentra por la belleza de la jugada. Y entonces... ¡gancho de izquierda! —El alfil estaba sudando de la emoción—. Esto es arte.

—Eso no es una partida real.

—Es una partida que podría ser real. Que es casi mejor.

🥊 ♟️ 🥊

La Sombra apareció al final del día. No llevaba equipo de entrenamiento. No llevaba silbato. Llevaba su cuaderno. El cuarto ya.

—Módulo avanzado —dijo—. Cómo detectar trampas en chess boxing. Porque en este deporte, las trampas no son solo mover piezas o estornudar. Son codos. Cabezazos. Golpes bajos. Presión al árbitro. Y sobre todo: provocación. —Abrió el cuaderno—. Hay un rival en tu torneo que usa todas estas técnicas. Se llama Machado.

—¿Machado?

—Usa los codos mejor que yo los estornudos falsos. Y eso es decir mucho. Yo inventé el estornudo táctico. Lo patenté. Bueno, no se puede patentar un estornudo. Pero lo intenté.

La Sombra enseñando tácticas con su pizarra de humo

—¿Y cómo se vence a alguien así?

—No respondiendo. No cayendo. No devolviendo la trampa con trampa. —La Sombra cerró el cuaderno—. Se vence jugando limpio. Y pegando más fuerte. Mucho más fuerte.

—Eso es muy... honrado, viniendo de ti.

—Lo sé. Estoy evolucionando. Es una pesadilla.

Fin del trigésimo tercer cuento.
Continuará…

🏛️ El Secreto detrás del Cuento

El entrenamiento de chess boxing combina ajedrez táctico y boxeo físico. Esta partida muestra cómo la preparación mental y física son dos caras del mismo tablero.

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